Schopenhauer, El Arte de Tener Razón.

El libro, en una cita:
“Todos quieren tener opinión pero nadie quiere pensar”.
En una frase.
Son dos cosas distintas la verdad objetiva, y la validez y aprobación de la misma por otros. Defender un argumento verdadero es sólo una forma de tener razón, pero hay muchas otras que nos expone en este libro. 
Internet.
Más.
La mayor parte de información que recibimos todos los días (medios de comunicación, prensa, internet, conversaciones casuales) tiene unas características que impiden una comunicación perfecta: están muy limitadas en el tiempo, suelen tratar temas complejos, la disponibilidad de la información suele ser escasa y sesgada… 
Por tanto, hay quien aprovecha esas circunstancias para ganar dialécticamente una conversación. Eso lo solemos confundir con defender el punto de vista verdadero. 
Los métodos que propone el autor los vemos todos los días, sin ser necesariamente conscientes de las trampas que encierran: 
  • camuflar lo que queremos decir con otro nombre, considerar una proposición cercana al problema como idéntica al mismo, decir citas falsas si la audiencia es ignorante sobre el tema, contradecirle para empujarle a exagerar, invocar a citas de personas con autoridad, aferrarnos a un caso particular y presentarlo como general…  y un largo etcétera.
Además, hay otras consideraciones – ¿existe la verdad única? ¿conversamos para aprender o para reafirmarnos en nuestra postura? ¿tenemos decidida de antemano nuestra opinión para defender a quien nos interesa? ¿es doloroso cambiar de opinión? ¿estamos educados para ello? En este mismo blog hay autores que plantean cuestiones similares – Ortega, Baggini, Rowland… 
En mi opinión, raras veces se busca aprender algo en una conversación; en general se trata de una lucha de egos que lleva a cada parte a defender su postura (en ocasiones, improvisada) hasta el final.
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