Emmanuel Lévinas, Ética e Infinito.

El libro, en una cita:
“El amor es responsabilidad por el prójimo sin esperar reciprocidad”. 
En una frase.
A través del rostro, que me habla, establezco un lazo con el prójimo que me exige responsabilidad, no conocimiento.
Internet.
Más.
Decía Jesús Mosterín que el pensamiento cristiano ha quedado estancado en los últimos siglos (Los Cristianos); tal vez Lévinas represente una más que honrosa excepción. 
La ética cristiana, basada en la intención por encima de los resultados, se lleva a sus últimas consecuencias: somos responsables del prójimo y de su responsabilidad misma “hasta sus últimas consecuencias”, según el autor. 
Durante la entrevista aparecen ideas muy sencillas sobre filósofos en principio relativamente inaccesibles: Heiddegger se acerca al Ser como verbo, no como sustantivo – describamos al hombre y su existir, no su naturaleza; Durkheim coloca al mismo nivel lo social y lo espiritual; Bergson indica que el tiempo científico (lineal) no corresponde con nuestra percepción del mismo; Husserl identifica la intencionalidad de nuestra conciencia ( – conciencia “de”). 
Lévinas es un gran lector de los clásicos rusos y de la Biblia; me resulta sorprendente que en ningún momento trate de conciliar ambos puntos de vista. 
Extiende, por último, el razonamiento a la política, que debe estar controlada y criticada por la ética. 
Creo que toda ética que nos lleve a salir del aislamiento del existir, nos socialice y nos implique de forma responsable, es deseable y legítimo.
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