Jesús Mosterín, Historia del Pensamiento. India.

El libro, en una cita.
“Cualquier acto, incluso la caridad y buenas obras, logran mejorar nuestra suerte pero no ayudan a alcanzar la liberación”.
En una línea.
Durante una primera etapa (Rig Veda), en la India no se especula sobre el mundo. Las soluciones propuestas posteriormente (Upanishad, Budismo, Jainismo, Advaita Vedanta…), aunque sí invitan a cuestionar lo que nos rodea, proponen no actuar (pues genera karma que nos aleja de la liberación).
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El pensamiento en la India muestra gran profundidad, pero tal vez resulte algo frustrante ver que la solución que proponen es precisamente alejarse del mundo, en lugar de intentar arreglarlo. 
El origen de las castas vino de la preocupación de los arios de preservar su propia pureza racial. Ni su origen mitológico en el Rig Veda (los diferentes tipos de hombre surgen del sacrificio de un gigante, Purusha) ni sus consecuencias sociales, aún existentes hoy en día, son aceptables. Según Marvin Harris la situación de las castas, vista desde dentro, no se acepta con resignación religiosa, como podríamos tender a pensar en Occidente.
A continuación, un resumen algunas fuentes de pensamiento en la India: 
  • El Rig Veda (s. -XVI a -X) consiste en himnos en verso (sámsaras) dedicadas a los dioses. Curiosamente es durante esta primera etapa, en la que no se cuestiona el porqué del mundo, cuando la sociedad en la India (arios) vivían con alegría y optimismo. Precisamente al empezar a buscar explicaciones, el pensamiento en la India comenzó a entrar en un momento de pesimismo vital. 
  • El Upanishad (s. -VII a -III) plantea que, debido a nuestra ignorancia, creemos poder solucionar nuestros problemas; pero precisamente al actuar generamos el karma que nos impide liberarnos. Como solución propone una doctrina secreta transmitida de padres a hijos, explicada más abajo. 
  • El budismo (s. -VI) se basa en las Cuatro Nobles Verdades: la existencia es sufrimiento, debido a nuestra ignorancia: aniquilemos nuestras ganas de vivir para llegar al Nirvana mediante el Óctuple Sendero: llevar una vida correcta (de conducta, de esfuerzo, de meditación…).  
  • El budismo Mahayana (s. I) consiste en una especie de universalización del budismo: es fácil salvarse (“Gran Vehículo”); basta con creer en Buda… a pesar de que el fundador del budismo, Siddartha Gautama, advirtió de que no se le divinizara.  
  • El jainismo (Maharavira) opta por la no-violencia, ya que toda la realidad es vida que hay que respetar.  Somos libres pero también proponen no actuar; sólo practicar el ascetismo.
  • El hinduismo – “Dharma” (s. VII) es una tradición religiosa mezcla de cultos arios/védicos y dravídicos. Presenta una muy marcada estratificación social y lista los valores del hombre como la moralidad, la riqueza, el placer y la liberación espiritual. Para cada uno de ellos existen aforismos (-sutra) y ciencia (-sastra); por ejemplo, el Dharma sutra y el Dharma sastra tratan sobre moral. 
  • El Advaita Vedanta (s. VII) se basa en una síntesis de revelación, tradición y razonamiento lógico. En definitiva propone la unidad de toda existencia: el yo (atmán) y lo eterno es idéntico.
Resulta curioso ver el contraste entre la obsesión de China por registrar cualquier evento de cierta importancia, anotando con precisión las fechas, frente a una completa despreocupación al respecto en la India. Por tanto, es difícil hablar de fechas (incluso de personajes importantes) en el pensamiento e historia de la India.

Más…

La doctrina secreta del Upanishad, transmitida de padres a hijos es la siguiente: Por una parte existe algo permanente, fijo, eterno, una especie de energía cósmica: lo conocen como Brahma. Por otra parte, el yo es el “aliento”, el Atmán. 
Pues bien; el Upanishad consiste en darte cuenta de que el Atmán es idéntico a Brahma. Posteriormente esta idea fue recogida por el Advaita Vedanta.
Por una parte, puede tener belleza pensar que el universo se encuentra, en realidad, dentro de nosotros mismos. Pero en mi opinión, quizá sea un planteamiento un tanto egocéntrico y megalómano. Quizá sea más importante interpretarlo en cuanto a que somos parte de algo más (la sociedad; los seres humanos que nos rodean) y, por lo tanto, tenemos responsabilidad hacia ellos (Russell, Taylor, Habermas, Sartre… etc).
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