Una sonrisa.



Reflexión previa.
Recientemente se descubrió una nueva Gioconda en el museo del Prado. La obra de Leonardo es reconocida, fundamentalmente y al menos para la inmensa mayoría de nosotros, por haber sido capaz de representar una sonrisa más que real: enigmática, interesante, humana… 
Esta obra es fácilmente reconocible; también lo es la nueva Gioconda, por su semejanza con la original. En esta entrada proponemos una tercera obra que, aún reconociendo que fue pintada dos siglos y medio más tarde, no tiene nada que envidiar desde muchos puntos de vista. 
¿Reconoces el autor y la obra? Desde un punto de vista artístico, ¿es realmente muy superior la obra de Leonardo a las otras dos aquí presentadas? ¿Por qué, en ese caso, una es extremadamente más conocida que las otras?
Obra:

Mengs, Margarita de Parma.

La sonrisa de Margarita de Parma nada tiene que envidiar a ninguna de las dos Giocondas. 

Hoy en día se tiende a valorar mucho más la pintura de ciertos periodos frente al clasicismo. Esto es debido en parte a la forma que tenemos de mostrar las obras de arte (Malraux, el Museo Imaginario). Y tal vez estemos aplicando los criterios de los críticos de arte para determinar  la belleza de una pintura. 
Es decir, ellos juzgan una obra en función de su influencia en la historia del arte y de qué novedosa solución dio a los problemas de la época. Nosotros, como amantes del arte, debemos guiarnos por la belleza de la obra, o de su capacidad de transmitirnos algo. En cambio, los artistas nos llegan hoy filtrados por la selección previa realizada por la crítica… que no necesariamente encaja con lo que buscamos en el arte.
Internet:
Autor – Mengs (Wikipediamuseo del Prado). 
Obra – Margarita de Parma (Wikimedia; historia – Orden de las Damas Nobles). 
Museo del Prado (Wikimedia, Museo).
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